Por Ernesto Carmona*

Como ocurrió en el conflicto estudiantil 2011, la estrategia político-mediática del gobierno de Sebastián Piñera apunta “a dividir para reinar”, está vez en Aysén, región patagónica situada en línea recta a unos 1.680 km al sur de Santiago, pero accesible para camiones por la Patagonia argentina en un trayecto de 1.933 km.

“División entre dirigentes impide fin de bloqueos en Aysén. Los líderes sociales y gremiales de la zona continuarán hoy debatiendo para alcanzar una postura común ante el gobierno”, reza este martes el titular de La Tercera, de Alvaro Saieh, mientras El Mercurio, de Agustín Edwards, asegura hoy: “Diferencias entre aiseninos traban acuerdo con el Gobierno para retomar el diálogo”.

Un titular más sintonizado con la realidad real –no virtual- en los únicos dos grandes diarios políticos de circulación nacional -coincidentes con la ideología gobernante- podría haber dicho “Intransigencia del gobierno bloquea solución en Aysén”, cuyos habitantes de todos los colores políticos –gobiernistas, de oposición e independientes- bloquearon hace casi un mes los caminos y puentes de la Región 11ª para llamar la atención del gobierno y conducirlo a un diálogo serio por sus reivindicaciones regionales antes de la llegada del otoño-invierno, que ya se hizo presente en la zona. Pero el gobierno pretende arrodillarlos antes de empezar a conversar.

Los ayseninos redujeron y regularon sus bloqueos, a la espera de conversaciones, pero saben que si levantan el movimiento quedan desarmados. La reunión del lunes con el subsecretario de la Presidencia, Claudio Alvarado, terminó de nuevo a fojas cero, pero con el gobierno adoptando el rol de víctima de una supuesta intransigencia y explotando el desabastecimiento generado por el propio conflicto, que impidió ayer la reanudación de clases porque no hay combustible para calefaccionar las escuelas.

Emulando la rebelión transversal del año pasado en la más austral Punta Arenas, desatada cuando el gobierno aumentó el precio del gas que más tarde tuvo que revertir, los ayseninos reclaman mejores condiciones de vida, salarios de sobrevivencia y un precio subsidiado de los combustibles, en un total de 10 peticiones, que incluyen salud y otros temas. Un año después, lo único logrado en Punta Arenas fue conservar el precio del gas, pero alzado por el índice inflacionario que no se aplica a los salarios.

Ayer, los aysesinos permitieron el ingreso desde Argentina de seis camiones con alimentos a Coyhaique y Puerto Aysén, donde hoy un paquete de cigarrillos vale más de 8 dólares y el litro de diesel más de 4.  La Moneda, que ya envió tropas de choque de Carabineros a la zona, amenaza con la Ley de Seguridad Interior del Estado, que en teoría conduciría a la cárcel a casi todos los habitantes locales, unas 100.000 personas excluidos los turistas, según el Censo 2002.

El Movimiento Social de Aysén lleva adelante un reclamo denominado “Tu problema es mi problema”:

• Reducir precios de combustibles (diesel, bencina, parafina, gas, leña).

• Salud de calidad (especialistas e infraestructura tecnológica como diálisis).

• Equidad laboral (sueldo mínimo regional, asignación nivelada de zona, estabilidad para servidores públicos).

• Plebiscito o consulta vinculante para que sea la región quien decida construcción de represas y respaldo a Aysén como reserva de vida de la Tierra.

• Universidad pública regional de calidad y formación académica según intereses y necesidades de Aysén.

• Regionalización de recursos naturales (agua, hidrobiología, minería, silvo-agropecuarios).

• Medidas urgentes para preservar la pesca artesanal, amenazada por políticas públicas en beneficio de grandes industriales que exterminan recursos hidro-biológicos, con entrega de derechos de pesca y recursos bentónicos a 3.000 pescadores de la región.

• Rebaja en costos de canasta básica (electricidad, agua, alimentos esenciales).

• Pensión regionalizada para adultos mayores y personas con capacidades diferentes.

• Rutas de acceso para pequeños y medianos campesinos.

Marco político

Todo esto ocurre al regreso de vacaciones, justo cuando Adimark dio las cifras de aprobación (33%) y desaprobación del Presidente (58%) al cumplirse dos años y la mitad de su gestión. La adhesión al gobierno cayó de 35% a 31% y la desaprobación aumentó a 61%. La mayor desaprobación a Piñera está en los encuestados de 36-55 años, y los de 18-24 años, que son los electores más enigmáticos desde que se aprobó la inscripción automática y voto voluntario. El estrato que mas rechazo muestra es el segmento socioeconómico medio.

Los guarismos presentan un hecho muy curioso: la aprobación de seis ministros más que duplica a la del Presidente, por encima de 70%, mientras el único subalterno menos aceptado que su jefe es Harald Beyer, de Educación, con sólo 31% de aprobación. La ministra mejor evaluada es Carolina Schmidt, del Servicio Nacional de la Mujer, con 78%. Pero es una “independiente” que todavía no ha sido fichada por la Unión Demócrata Independiente (UDI) ni por Renovación Nacional (RN), los dos partidos de derecha en el gobierno. La siguen Laurence Golborne-Obras Públicas (76%) y Luciano Cruz Coke-Cultura, Andrés Allamand-Defensa y Evelyn Matthei-Trabajo (los tres con 74%). Más abajo, siguen Catalina Parot-Bienes Nacionales (73%), Felipe Larraín-Hacienda (65%) y el resto del gabinete.

Por otra parte, la llamada “clase política” más bien empeora su nivel de aceptación: la gobernante Coalición por el Cambio (UDI-RN) cayó a 26%, su desaprobación se mantuvo en 59%, en tanto la Concertación mantiene sus bajas evaluaciones, 18% que la aprueba, contra 70% que la desaprueba.

Las evaluaciones del Congreso tampoco mejoran: 23% aprueba a la Cámara de Diputados y 67% la desaprueba. El Senado tiene 26% de aprobación y 63% de desaprobación.

Está prácticamente aceptado que el (o la) presidenciable de la derecha saldrá del gabinete y hoy Schmidt es la mejor eventual competidora de la silenciosa Michelle Bachelet. Hoy es probable que haya combate electoral presidencial de mujer a mujer, pero aún no está claro si Bachelet representará a la desfallecida Concertación, que la considera su segura esperanza de resurrección política.

Y aquí se presenta un problema, observado anoche por el analista Alejandro Guillier, de TV La Red: Como las elecciones presidenciales y parlamentarias son en noviembre 2013, por la situación descrita por las encuestas parece imposible que esta vez no haya primarias en serio para designar candidatos, pues nadie aceptaría que sean designados por las cúpulas político-partidarias. Y, por añadidura, en octubre 2012 hay elecciones municipales que pondrán a prueba todo el sistema político chileno, con su atuendo binominal en las presidenciales y parlamentarias, más la incógnita de unos 5 millones de nuevos electores cuya preferencia -si es que votan- constituyen realmente un misterio que podría no resultar aclarado en las municipales.

Un punto señalado por el director de la encuestadora Adimark, Roberto Méndez, es que los ministros mejor evaluados probablemente deberían abandonar sus cargos de aquí a unos 6 meses, para tener tiempo de darse a conocer en las primarias presidenciales internas de la derecha, prácticamente encima de las municipales. Y esta hégira masiva de los secretarios de Estado mejor evaluados debilitaría aún más al gobierno de Piñera.

El férreo control duro de la UDI sobre el gobierno de un Presidente RN añade otros ingredientes -todavía imprevisibles- al alejamiento presidencial de las grandes masas que lo llevaron a un cargo donde no parece ejercer todo el poder, mientras se manifiestan nuevos conflictos -como el de los pescadores artesanales por sus cuotas de captura y las reivindicaciones de la nortina Calama, cercana a los yacimientos de cobres, en la misma línea que Aysén-, además del recrudecimiento de las movilizaciones más “viejas”, como el movimiento estudiantil, que comenzó a reinstalarse este lunes con la vuelta a clases.

Otro aspecto curioso es que Chile presenta buenos resultados macro-económicos -bajo desempleo y alto crecimiento-, como una ínsula en medio de la crisis financiera mundial, pero el gobierno no capitaliza estos guarismos en popularidad, sino sus ministros, probablemente por el efecto “populista” y sectorial de algunas medidas gubernamentales como el post natal de 6 meses, que encumbró a la ministra Schmidt. Aysén presenta una alta tasa de crecimiento, pero no se refleja en la distribución del ingreso a escala regional, lo mismo que en Calama, y tampoco a nivel nacional.

 

*) Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno, autor de “Yo, Piñera”.

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